miércoles, 24 de octubre de 2007

Mucho ruido y pocas nueces (de nuevo)

Hoy, miércoles 24 de Octubre de 2007, una vez más fui rehén y víctima de la política.
Un recorrido que habitualmente no demora más de 45 minutos (en hora pico) me llevó casi del doble. Resulta que otra vez los dirigentes de unos partidos de izquierda decidieron hacer un vistoso acto en dos importantísimos cruces de la ciudad y en la hora pico. Las intersecciones elegidas sin inocencia fueron Avenida de Mayo y Saenz Peña y la otra Rivadavia entre Callao y Riobamba: unos con el palco de espaldas a la plaza de los Dos Congresos y el otro grupo de espaldas al lateral del Congreso. La policía cortó Avenida de Mayo desde Lima (menos las transversales).
Luego de dejar que pasaran 2 subtes repletos, esperé largo rato por un tercer subte mas lleno que los anteriores. Me decidí entonces por el colectivo que tardó 17 minutos en hacer 7 cuadras. Luego, habiendo escuchado cuál era el problema, me bajé y fui caminando hasta av. de Mayo y vi al sol recortando la silueta de la cúpula del congreso sobre un mar agitado de banderas rojas (merecía una foto). A medida que me fui acercando me percaté de lo "conspicuo" del acto: el orador de la tarima tenía delante suyo algunas filas de tenaces agitadores de banderas que se acababan a los pocos metros de cruzar la bocacalle. Había también algunos jóvenes sentados en los cordones y otros repartiendo volantes e invitando "al acto". Seguí por Rivadavia y a lo lejos divisaba una gran bandera que la cruzaba. Nuevamente un grupo (menor al anterior) con sus camiones, altavoces, bombos, propaganda, literatura y banderas, sin olvidar los veloces fijadores de carteles en toda superficie.

Algunas cifras no confirmadas:
los partidos que realizaron el acto no llegan al 8% de los votos todos juntos. De esos votantes, menos de 500 (y contando ocacionales invitados) se juntaron para entorpecer la vida de decenas de miles de personas durante más de una hora.


Pregunta de sentido menos común:
¿No podrían haberse juntado en un café o dos, en una sociedad de fomento o un polideportivo? ¿Es la única recurrente manera que les garantiza 5 minutos en un noticiero?
Si la calle es más barata que alquilar una locación:
¿No podrían haber entrado cómodamente en la plaza?
¿Tanto miedo tienen quienes lo organizaron de que si no molestan, no se note su presencia?

Luego de pasar por ambos cortes-acto, Rivadavia estaba desierta, como me imaginé. Así que cambié tiempo por dinero y me tomé el primer taxi que pude.
En total gasté 7,60 $ y casi 90 minutos de mi vida en sortear a aquellos que prometen hacernos la vida mejor.